
La Astrología y el sexo I
Gema Matías de Torbay
Domingo 22 de Febrero de 2004
Según la Cabalá, "el deseo es la esencia central del ser humano y no hay vehículo o conducto más profundo, potente, o potencialmente más espiritual para la expresión de nuestro deseo que el sexo".
El sexo no es un acto físico aislado y el objetivo del mismo varía para cada persona y en cada una de las distintas fases de su evolución. El sexo físico es una combinación de nuestra conciencia con la de otra persona; es una búsqueda de trascender la dualidad para retornar a la Unidad acoplando los principios femenino (yin) y masculino (yang) dentro de uno mismo.
En la práctica astrológica siempre se ha asociado a la energía sexual con los planetas Marte, Venus, Urano, Plutón y a la Casa VIII. La sexualidad de cada individuo es algo mas complejo que esos planetas aislados, la totalidad de la carta natal representa la forma de desempeñarnos sexualmente y de vivir esas experiencias.
Dentro de las variables astrológicas (planetas, signos, aspectos y casas) vamos a encontrar la dinámica de la energía sexual de cada individuo.
Veamos desde los planetas: La Luna nutre de emoción cuando se alcanza el hogar que hay dentro de uno mismo, conserva los recuerdos de la experiencia sexual, nos alimenta con ellos y produce el orgasmo emocional. Es la que produce mayor satisfacción interna.
Mercurio nos comunica, lleva los pensamientos sexuales, y cuando entendemos que nuestra pareja nos comprende completamente, se produce el orgasmo mental.
Venus nos llena de placer y sensualidad, provee de afecto y ternura para relacionarse íntimamente con alguien. La experiencia sexual sin amor resulta menos satisfactoria ya que no establece vínculos entre la pareja.
Marte suministra la pasión e inicia la acción física, el rol de dominancia, el orgasmo físico.
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Por su parte, los planetas sociales (Saturno y Júpiter) nos aportan las reglas del juego cultural y nuestro rol dentro de la sociedad para personalizar la realización en el acto sexual. Júpiter representa la libertad que nos conduce a la experiencia, la expansión de la corriente, la recompensa del esfuerzo iniciado por Marte y el desarrollo de la conciencia. Saturno es el muro sexual en el que encontramos la represión a la energía, los modelos de comportamiento sexual, el miedo al rechazo o la sabiduría de la experiencia en la consecución de la meta, el acto sexual.
Urano nos aporta el campo magnético que vivifica y electriza, es la fuerza que nos hace atrayentes para conquistar parejas sexuales. Nos dispensa intensidad y es la excitación nerviosa.
Neptuno visualiza la energía sexual, crea la fantasía, la ilusión, los sueños eróticos y canaliza la energía primaria de Plutón hacia la imaginación creativa.
Plutón representa los impulsos sexuales que provienen del inconsciente, la corriente sexual en bruto. El flujo energético de la función sexual se realiza desde los planetas exteriores (Plutón, Urano y Neptuno), los sociales (Júpiter y Saturno) hacia los interiores (Marte, Venus, Mercurio, la Luna).
El Sol por ser nuestra esencia, se alcanza cuando hemos logrado el orgasmo completo al atravesar la energía de todos los planetas y estas son canalizadas hacia el punto central de nuestro ser. Los aspectos entre planetas nos dan las cualidades de cómo funciona la actividad sexual y la manera de integrar esas experiencias.
"El sexo puede conducir a la iluminación si alcanzamos a reconocer su verdadero
significado".
Martín Schulman.
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