
Primavera, tiempo de renovaciòn y esperanza
Enrico Mariani
Lunes 05 de Marzo de 2007
¿Qué enigma envuelve a esta estación que exalta la esperanza de la humanidad?
La bella primavera es entregada a la tierra por el invierno, que real y simbólicamente es sinónimo de frío, penumbra y encierro.
La naturaleza estará despertando de nuevo, agitada por los torbellinos internos de energía invernal, extiende al alma su invitación a la resurrección que sigue a la muerte. De ahí que la primavera sea el tiempo propicio para la renacimiento.
La primavera significa primera vista de algo y su simbología indica
ver con nuevos ojos, renovarse y renacer. La humanidad moderna adoptó
el inicio de la primavera como una oportunidad de cambio, de alcanzar la felicidad.
Siempre alrededor del 20 de marzo se produce el Equinoccio de Primavera, el
hemisferio norte florece y a la humanidad cambia de humor y actitud.
El artista florentino Sandro Botticcelli plasmó magistralmente en los principios del Renacimiento, su gran obra "La Primavera".
El compositor veneciano Antonio Vivaldi bautizó "Primavera" al primer movimiento de "Las cuatro estaciones", a una de sus más ilustres obras.
El poeta griego Homero hizo emerger de la mitología griega a Perséfone, la causante del reverdecer la tierra, y el cristianismo consiguió imponer la primavera como la estación de la resurrección de Cristo.
Los primeros ardores que produce la traslación del planeta hacen que las bajas temperaturas disminuyan y que sus habitantes salgan al sol. Ese sacudón de la somnolencia invernal produce una sensación de gran liberación y bienestar.
En las culturas indígenas de América, la llegada de esta nueva estación hoy conocemos como primavera era celebrado durante días. El reverdecer de la tierra señalaba la llegada de las cosechas y con ellas el sustento de todos los habitantes.
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© C.E.A.V. 24 Enero 2001

Los antiguos pensaban que la primavera estaba ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de Dios para que al hombre no le faltará el sustento.
Más cerca de la modernidad, los primitivos cristianos tomaron la celebración
pagana de la primavera como fecha anual para rememorar la muerte y resurrección
de Cristo. El Easter, como se lo conoce en las culturas nórdicas -y
que viene de Eastra o primavera-, era celebrado con anterioridad pero fue
tomado por los cristianos para conmemorar la Pascua o muerte y resurrección
de Jesús.
Los cristianos vieron la gran similitud entre el ciclo anual de las estaciones,
la simbología de la primavera (el renacer de una nueva vida después
del invierno) y la celebración pagana de la primavera, y la asociaron
a la muerte (invierno) y resurrección de Cristo (nacimiento hacia una
nueva vida).
Este despertar a un nuevo mundo era celebrado también por los fenicios, quienes le rendían homenaje a Astarté, mientras que en la India la hacedora del milagro del florecimiento era la diosa Kali.
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